27 de enero

ANIVERSARIO DE LA LLEGADA DEL PRIMER GRAN CONTINGENTE INMIGRATORIO A RESISTENCIA

A comienzos de 1878 desembarcarían en la margen del Río Negro un numeroso contingente integrado por italianos, quienes marcarían un antes y un después en la historia del territorio. Los colonos se sumarían a los italianos asentados en la zona desde hacía más de cinco años, y poco a poco irían fortaleciendo la Colonia Resistencia.

En la mañana del 27 de enero de 1878, aproximadamente a las 8 horas de la mañana, en medio de una intensa lluvia y navegando por un río totalmente desbordado por una violenta crecida, familias italianas llenas de miedo y temor desembarcarían en la orilla del Río Negro y se encontrarían con un panorama desalentador: no se veía en leguas ni una sola hoja verde, fruto de la plaga de langostas. Los obrajeros italianos que se encontraban asentados en la zona desde principios de 1870 serían los primeros en acudir y resguardar una gran parte de las familias. El viaje había sido una verdadera travesía, primero desde Buenos Aires a Corrientes, ya que los azotó una fuerte tormenta, y luego el viaje nocturno desde Corrientes a Resistencia, viaje en el cual sufrieron el ataque de los mosquitos y un calor intenso, que no duró por mucho tiempo debido a gruesos nubarrones cargados de agua que coparon el cielo. Después de retrasarse la navegación debido a otras embarcaciones y los continuos gritos y sonidos que llegaban del monte y producía el susto constante de los italianos, tocaron sueño chaqueño en las primeras horas de la mañana, durante una intensa lluvia que duró varios días. Según la memoria del Ministerio del Interior suscripta por el Dr. Saturnino Laspiur, por esos días la Colonia continuaba recibiendo lluvias torrenciales cuando aún los colonos no estaban alojados, y luego sobrevino una gran inundación que los obligó a permanecer un tiempo prolongado con las vestimentas mojadas y los pies en el agua, estado que provocó una temporada grave de chucho o temblores producidos por el constante enfriamiento de las personas.

 

               Días antes, con el fin de buscar el consuelo de los colonos ya que en Corrientes no recibían buenos augurios sobre esta tierra, una comisión examinadora integrada por Gerónimo Pérez, jefe del grupo, Luis Pessano y Pedro Dellamea visitaron Resistencia, que para ese entonces la integraba el Coronel Avalos junto a 15 obrajeros con sus respectivas familias, obrajeros que a su vez tenían aproximadamente de 40 a 60 peones cada uno, lo que da un número cercano a 900 habitantes que ocupaban la tierra resguardados en un gran fuerte desde el 31 de enero de 1872 y habían resistido el ataque de los aborígenes sin protección ni ayuda alguna, por la cual en 1875 se reconoce mediante escritos de ese año que se había impuesto el nombre de “Resistencia” a la colonia, que antiguamente llevaba el nombre de Reducción San Fernando. Entre esos obrajeros se encontraban italianos, provenientes de Corrientes llegados previamente al contingente de 1878, y algunos casos con más de un lustro de anterioridad, entre ellos Santos Andriani, José y Serafín Ameri, Antonio Brignole y Carlo Corsi, quien recibiera a la comisión examinadora integrada por Pérez, Pessano y Dellamea.

               Establecidos muy precariamente debido a los grandes faltantes como ser ausencia de lotes establecidos correctamente, los colonos comenzaron la dura tarea de trabajar el suelo, trabajo que debido a las plagas de langostas y gusanos debió realizarse hasta tres veces. De esta manera, la Colonia Resistencia creada poco tiempo atrás, iría atravesando la primera etapa de progreso. Más tarde, llegarían otros italianos que aportarían a la industria, como Rodolfo Gabardini en 1884, promotor del comercio local; Carlo Boggio en 1891, primer industrial y otros más que junto a los colonos y descendientes de estos Giulio Perrando, incursionarían en la medicina, política, educación, industria y comercio, sin olvidarnos del principal aporte que darían los arquitectos italianos a la imagen de la urbe. 

La Società Italiana, nacida en 1891 de la mano de estos italianos ungidos en los principios de la igualdad y fraternidad, sería la principal promotora de los primeros homenajes como la Loba Romana, monumento portador de la nómina conteniendo los nombres de los padres de familia llegados en 1877, 1878 y 1879; el Monolito Recordatorio, ubicado próximo a la orilla del Río Negro donde en 1878 desembarcaría el primer gran contingente; el imposición del nombre de Avenida Italia a la entonces Avenida Lautaro, y decenas de homenajes y actos contando siempre con la participación de los colonos y descendientes residentes no solo en la ciudad, sino también en el interior del entonces Territorio Nacional de Chaco. En 1935, se impodría como fecha simbólica del desembarco antes mencionado el 2 de febrero, aniversario que año tras año convocaría a toda la ciudadanía a rendir homenaje no solo a aquellos llegados en aquella fecha, sino a sus antecesores y sucesores que entregaron por igual su vida al progreso de Resistencia y el Chaco.

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